CAPÍTULO 8

EL PRESIDENTE JOHN F. KENNEDY

Se ha descubierto recientemente evidencia relevante en cuanto al asesinato de John F. Kennedy que muestra quien planificó y llevó a cabo el asesinato. Esta nueva evidencia muestra que el informe de la Comisión Warren, que constituye la palabra final en cuanto al asesinato, es un “encubrimiento” total de lo que realmente ocurrió. El siguiente análisis del asesinato incluirá algunos eventos y situaciones que parecerán no estar relacionadas con este asesinato, pero que mostrarán la extensa intriga que hay detrás del mismo.

Mientras paseaba en un carro convertible, el Presidente Kennedy fue asesinado en Dealy Plaza el 22 de noviembre de 1963 a las 12: 30 de la tarde. La multitud le aclamaba. Había una escena de regocijo a medida que el Presidente se abría camino entre la gente en un pueblo de Dallas. Parecía que todo el mundo en la multitud estuviese sonriendo. Pero las balas comenzaron a sentirse y unos minutos más tarde el Presidente John F. Kennedy yacía muerto en el hospital Parkland Memorial.

Este suceso ha inquietado a la gente por más de cuatro décadas y es uno de los diez misterios sin solución de los pasados cien años. La Comisión Warren se creó para investigar el asesinato y ellos concluyeron que se trataba de un sólo hombre, Lee Harvey Oswald lo había hecho. Se alegaba que Oswald le había disparado al Presidente desde el edificio Dallas Book Depository por la parte de atrás de su auto. Pero existe evidencia contundente que desmiente los resultados del informe de la Comisión Warren y señala que hubo un encubrimiento masivo y una conspiración detrás del asesinato del Presidente. Dos días después de la muerte del Presidente Kennedy, Jack Ruby asesinó a Oswald. ¿Porqué? ¿Sería para evitar que hablase?

Había básicamente dos razones principales por las cuales el Presidente Kennedy fue asesinado. Estas razones están relacionadas con la guerra de Vietnam y con el Banco de Reserva Federal.

El Presidente Kennedy había enviado dos ayudantes a Vietnam, a MacNamara y a Taylor quienes reunieron evidencia importante que convenció al Presidente de que los Estados Unidos debía retirarse de Vietnam. El memo que le enviaron al Presidente se tituló Los informes de la misión Mac Namara-Taylor en Vietnam del Sur.

Con este informe en la mano, el Presidente Kennedy tenía lo que quería. El informe contenía la esencia de las decisiones que tenía que tomar. Tenía que ser reelegido para poder continuar con los planes que ya había comenzado durante su primer término; tenía que sacar a los Americanos de Vietnam. — Col. L. Fletcher Prouty, JFK: The CIA, Vietnam and the Plot to Assasinate John F. Kennedy, Carol Publishing Group. p. 264.

Fletcher Poultry nos dice que,

En noviembre 22 del 1963, el gobierno de los Estados Unidos fue controlado por un grupo super poderoso que quería un aumento en la guerra en Indochina y un mayor crecimiento militar con el paso de los años para nuevas generaciones. — Ibid. p. 264.

A medida que el Presidente Kennedy comenzó a reducir el envolvimiento de la nación en el conflicto con el Sureste de Asia, este grupo super poderoso comenzó a planificar su asesinato. Después del asesinato de Kennedy se aseguraron que América permaneciera en Vietnam por un largo tiempo.

¿Quiénes eran este grupo? ¿Quiénes querían que los Americanos siguieran en el Sureste de Asia y porqué? Al responder estas preguntas se conoce entonces quienes fueron las personas detrás del asesinato de John F. Kennedy.

Avro Manhattan era un periodista Inglés que había trabajado por muchos años para la Compañía Inglesa de Comunicaciones. Había escrito por lo menos 15 libros acerca del rol de la Iglesia Católica en los Asuntos Internacionales. En su libro Vietnam, ¿Why did we go?, nos dice

El origen político y militar de la guerra de Vietnam ha sido descrito en millones de palabras escritas y habladas. Sin embargo no se ha dicho mucho acerca de las fuerzas más significativas que contribuyeron a su promoción, dígase el rol que desempeñó la religión, que en este caso significa el rol que desempeñó la Iglesia Católica y su compañero diplomático, el Vaticano. Su participación activa no se trata de mera especulación. Es un hecho histórico concreto como lo es la presencia de los Estados Unidos..., o la resistencia a la guerrilla masiva del Comunismo Asiático. Las actividades de ambos han sido examinadas en miles de libros, pero el anterior fue resultado de una consulta y ni siquiera en forma resumida. La Iglesia Católica debe ser considerada la principal promotora en el origen, aumento y persecución en el conflicto Vietnamés. Desde el principio la motivación cristiana contribuyó a acelerar la avalancha que causaría agonías sin fin en los continentes Asiáticos y Americanos.

El precio pagado fue inmenso: miles de billones de dólares: el movimiento en masa de poblaciones, la anarquía política, la devastación militar a una escala sin precedentes; la desgracia contra el mundo civilizado; la pérdida de miles de miles de vidas de jóvenes Asiáticos y Americanos. Por último, las heridas, las mutilaciones, y las muertes de cientos hombres, mujeres y niños. La tragedia de Vietnam pasará a la Historia como uno de los hechos más perversos de la alianza contemporánea entre la política y la religión organizada.

Los factores políticos, ideológicos, económicos y militares no tuvieron tanta participación en el desarrollo de la guerra como la religión de la Iglesia Católica quienes fueron los mayores instigadores de la misma. Desde el principio su rol ha sido minimizado o borrado del todo. Los hechos concretos no pueden borrarse tan fácilmente y son los mismos los que debemos examinar, aún si lo hacemos brevemente. — Avro Manhattan, Vietnam: ¿Porqué fuimos? Chick Publications, 1984, p. 13. (énfasis añadido.)

La introducción de la casa publicadora para este libro en la página 3, dice:

Avro Manhattan voz de autoridad en políticas del Vaticano, ha descubierto las razones reales por las cuáles nuestros hombres sufrieron y murieron en Vietnam. El relaciona sus muertes con el deseo apasionado del Vaticano de convertir a Asia en un país católico. Los agentes del Vaticano gestaron y planificaron la Guerra de Vietnam. Los soldados Americanos le estaban sirviendo al Vaticano en su lucha desesperada por sobrevivir en la jungla, el infierno de la guerra, el dolor, la muerte y la destrucción. Todo fue planificado por los Jesuitas. — Ibid. p. 3, (énfasis añadido.)

Muchos especialmente los católicos podrían no aceptar los hechos mencionados en los capítulos anteriores, pero debemos presentar los hechos tal y como son y como sucedieron. Cuando este libro habla de la Iglesia Católica, no se refiere a los fieles miembros de una iglesia que desconocen todas esas cosas. Se refiere a los jefes del Vaticano y a su Orden de Jesuitas.

De acuerdo con Avro Manhattan, la guerra en Vietnam se peleó porque el Vaticano quería establecer una base de poder en el Sureste de Asia para controlar esa parte de Asia y luego a toda Asia. Las siguientes cita son de ese libro.

Ho Cho Min comenzó a maniobrar antes de la Segunda Guerra Mundial a favor de un Vietnam comunista. Recibió ayuda de los Estados Unidos contra los Japoneses pero utilizó esa ayuda para consolidar su posición en las tierras altas de Tonkin. En agosto de 1945 marchó hasta Hanoi para establecer un gobierno provincial en la República Democrática de Vietnam. Siendo un maestro estratega cooperó moviendo casi un millón de Católicos nor vietnamitas hacia el Sur.. Después de la elección de Juan XXIII en el 1958 y del retiro del Vaticano de la Guerra Fría para cooperar con el Marxismo, Ho Chi Min hizo un pacto secreto con el Papa Juan XXIII que tuvo como resultado eventualmente el control total del país en el Norte. — Ibid. p.177.

El Presidente Ngo Dinh Diem de Vietnam del Sur era un católico práctico que gobernaba Vietnam del Sur con puño de hierro. Era un fiel creyente en la maldad del Comunismo y en la singularidad de la Iglesia Católica. El había sido originalmente plantado en la presidencia por el Cardenal Spellman y por el Papa Pío XII. El transformó la presidencia en una dictadura católica virtual, destruyendo sin misericordia a sus oponentes religiosos y católicos. Muchos monjes budistas cometieron suicidio quemándose vivos señal de protesta en contra de la persecución religiosa. Su persecución discriminatoria a los no-católicos, especialmente a los budistas le causó la destrucción de su gobierno y la deserción en masa de su ejército. Esto provocó la intervención de los Estados Unidos en Vietnam del Sur.

En este acto de terrorismo él recibió ayuda de dos de sus hermanos católicos, los Jefes de la Policía Secreta y el Arzobispo de Hue. — Ibid. p. 56, (énfasis añadido)

El Cardenal Francis Spellman, el arzobispo de Nueva Cork, ere el hombre clave que llevó a América al conflicto.

Él estuvo activo al persuadir a los Estados Unidos de que seleccionara a Diem y lo apoyara como presidente de Vietnam del Sur. Fue hecho Vicario General de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y llamado el General de los “Soldados de Cristo”. [lo que significa que eran los soldados de la Iglesia Católica] en sus frecuentes visitas al frente de guerra en Vietnam. — Ibid. p. 71.

El Vaticano jugó el papel de ambos lados contra sí misma en la Guerra Civil Vietnamesa. Controlaron a Diem en el Sur mientras advirtieron e hicieron tratos secretos con Ho Chi Min en el Norte. Sin embargo, al surgir la guerra el Vaticano podría triunfar y controlar a Vietnam. Los intentos de Presidente Kennedy de detener el derramamiento de sangre provocó la ira incesante de los instigadores de la guerra —los Jesuitas del Papa.

El Presidente Kennedy comenzó a reducir la participación de América en Vietnam poco antes de su muerte. Al día siguiente de su brutal asesinato, ocurrió lo siguiente:

A las 8:30 de la mañana del sábado, el 23 de noviembre de 1963, la limosina que llevaba al Director de la CIA, John Mc Cone llegó a los terrenos de la Casa Blanca ... Había llegado allí para llevar a cabo un negocio antes de envolverse en todos los detalles que conllevaba una transición presidencial— la firma del memorando de Seguridad Nacional 278, un documento clasificado que inmediatamente revertía la decisión de John F. Kennedy de reducir la guerra en Vietnam. El efecto del memorando 278, le otorgaba Carta Blanca a la Agencia de Inteligencia Central para proceder con una guerra a gran escala en el Lejano Este...En efecto, en noviembre 23, de 1963 el Lejano Este reemplazaría a Cuba como la espina que hincaría a América. Crearía una nueva fuente de narcóticos para los mercados mundiales de la Mafia. — Robert Morrow, First Hand Knowledge, Shapolski Publishers, p. 249.

El día después del asesinato de John F. Kennedy, la decisión de reducir la participación de América en Vietnam fue revertida y el programa del Vaticano continuó.

La declaración de Morrow revela igualmente otra de las razones por las cuales los Jesuitas querían continuar con la guerra; porque harían billones de dólares en el mercado internacional de drogas. Durante cuatro siglos los Jesuitas habían estado envueltos en el trasiego de drogas en el Lejano Este y sin duda alguna no quería perder esa oportunidad aunque la misma representara las vidas de miles de personas!

Desde que la misión Jesuita se estableció en Beijing en el 1601, la Sociedad de Jesús [los Jesuitas] han tenido la llave del mercado del Lejano Este — incluyendo el trasiego de drogas — varios autores, Dope, Inc: The Book that Drove Kissinger Crazy, Executive Intelligence Review, p. 117. (énfasis añadido).

Los Jesuitas controlaban a los políticos de Washington que querían que la guerra de Vietnam continuara. Querían crear un poder católico en Asia del Sur. Querían mantener el control del mercado internacional de drogas que habían tenido por más de 400 años en el Lejano Este. Cuando el Presidente Kennedy se interpuso en su camino, tenía que ser removido. Los Jesuitas hicieron que se asesinara al Presidente Kennedy.

La segunda razón para el asesinato de Kennedy fue su intención de eliminar la Reserva Federal. El Coronel James Gritz explica;

Cuando Kennedy abogó porque se volviera a utilizar el oro como la moneda oficial y se desmantelara el Sistema de Reserva Federal — él se refería a dinero que no tenía la marca de la Reserva Federal; cuándo se atrevió a ejercer su liderato y la autoridad que se le confería la Constitución de los Estados Unidos... Kennedy preparó su muerte segura. Le había llegado el momento de irse. — Coronel James Gritz, Called to Serve: Profiles in Conspiracy from John F. Kennedy to George Bush, Lazarus Publishing, pp. 511-512.

El Presidente Kennedy estaba intentando desmantelar el Sistema de Reserva Federal el cuál se considera el Banco central de los Estados Unidos, una creación de los Jesuitas.

La Constitución de los Estados Unidos le otorga al Congreso el poder de fabricar el dinero. Si el Congreso de los Estados Unidos fabricara su propio dinero como se determina en la Constitución no tendría que pagar los cientos de millones de dólares de interés que paga ahora mismo cada año a los banqueros por la deuda nacional por un dinero que sale de la nada. Es por eso que Kennedy comenzó a fabricar el dinero del gobierno de los Estados Unidos para reemplazar los dineros de la Reserva Federal que se habían estado utilizando.

Hemos visto en capítulos anteriores quien era responsable de la creación del Banco de Reserva Federal, y la operación inconstitucional de éste banco que le roba el dinero a los ciudadanos americanos. Los Jesuitas si recuerdan del Capítulo 2 trataron de asesinar al Presidente Andrew Jackson por haber descontinuado el Banco Central. Desgraciadamente, tuvieron éxito al asesinar al Presidente Kennedy por tratar de hacer lo mismo. Los Jesuitas utilizaron las riquezas creadas por la Reserva Federal para financiar sus hechos criminales.

John Kennedy provocó la ira mortal de los Jesuitas por atreverse a actuar como el Presidente y no como su marioneta.

Pero usted dirá. “Espere un momento. Kennedy era católico, el único presidente católico que ha habido”. Eso es completamente correcto. A pesar de que Kennedy era católico, él puso el bienestar de los Estados Unidos antes que los deseos del Papado. El no era Jesuita.

Aquí se encuentra una sección bien interesante de las instrucciones secretas de la Orden Jesuita escritas por su fundador Ignacio de Loyola.

Finalmente, todos los que posean tal habilidad deben ser ascendidos a príncipes, nobles y magistrados de cualquier lugar en el que se encuentren accesibles si les llamamos. Aún para sacrificar a sus amigos más íntimos cuando se trate de nuestro interés y nuestro beneficio. — W. C. Brownlee, Secret Instructions of the Jesuits, American and Foreign Christian Union, p. 47.

Vemos aquí que si la Orden de los Jesuitas dice que una persona tiene que morir no importa si es tu mejor amigo, o tu padre o tu hermano; deben morir. Cuan perverso y maligno es ese sistema de la Orden de los Jesuitas de la Iglesia Católica Romana.

¿Cree usted que la Iglesia Católica no es tan poderosa? ¿Cree usted que todo esto les hace ser demasiado fuertes? Avro Manhattan nos dice:

El Cardenal Francis Spellman de Nueva York era el Vicario de las Fuerzas Armadas en Vietnam. Era además el vínculo extraoficial entre el Papa y John Foster Dulles, el Secretario de Estado de los Estados Unidos y por lo tanto el hermano del secretario, Alan quien era el jefe de la CIA —Avro Manhattan, Murder in the Vatican, Ozark Books, pp. 35-36.

Por tanto, a través del Cardenal Francis Spellman, la Iglesia Católica Romana y los Jesuitas tuvieron acceso a y control de John Foster Dulles el Secretario de Estado y del hermano de John Foster Dulles, Alen quien era el jefe de la Agencia Central de Inteligencia. Esos dos departamentos en conjunto con el FBI estaban en las manos del Cardenal Francis Spellman, el Cardenal principal de la Iglesia Católica en Nueva York.

La Iglesia Católica en los Estados Unidos puede constituirse en una fuerza económica mayor que las más grandes de América. Políticamente, controla más aún en la Casa Blanca, en el Senado y en el Congreso. Es una fuerza en el Pentágono, un agente secreto en la FBI y la fuerza intangible principal que mueve los crímenes que comete el S.S. ; la Agencia Central de Inteligencia. — Ibid, p. 271.

Jean Hill fue también testigo del asesinato de Kennedy. En su libro titulado J.F.K: The last Disenting Witness, ella dice que durante una conversación su amigo J.B. quien era uno de los policías que se encontraban en el carro con John F. Kennedy le dijo:

“Bien, bien, Kennedy se encontraba dándoles la mano a todos aquellos que deseaban saludarle en el aeropuerto, cuando los agentes secretos de Johnson se acercaron al vehículo y nos dieron muchas instrucciones. La más rara de ella fue que la ruta que seguiríamos por la Plaza Dealy había sido cambiada” “¿Cambiada, cómo? ” preguntó Jean Hill. “El plan original era ir directamente por la carretera principal dijo J.B.”. “Pero ellos nos dijeron que nos olvidáramos de eso. Se nos dijo entonces que nos desviáramos en Huston para llegar a Elm”. Jean se sorprendió. “Si se hubiesen mantenido en la carretera principal, Kennedy podría haber estado fuera del alcance de la persona que le estaba disparando. Mi ‘asesino’ detrás de la verja de madera definitivamente no hubiese tenido mucha oportunidad de herirlo desde allí”. J.B. la miró de forma extraña. “Quizás esa fue la razón por la cuál cambiaron la ruta” él le dijo con firmeza. “Pero eso no lo es todo, también nos ordenaron que nos formáramos (la escolta) de la manera más rara que yo he visto”. “Regularmente rodeamos el carro con cuatro motocicletas una a cada lado, pero esa vez nos dijeron a los cuatro que estábamos asignados al carro del Presidente que no habría ninguna escolta al frente del vehículo. Teníamos que quedarnos atrás y no pasar las gomas traseras del carro bajo ninguna circunstancia. Yo nunca había escuchado de una formación de escolta como esa antes pero ellos dijeron que querían dejar que la gente pudiese ver mejor al Presidente, ‘sin restricciones’. ¡Me imagino que alguien sin duda pudo verlo sin restricciones!” — Jean Hill, J.F.K. The Last Dissenting Witness, Pelican Publishing, p. 113.

De modo que la ruta de las motocicletas a través de Dallas fue cambiada. Y la razón que se ofreció para ello fue de que la gente tuviese una visión excelente del Presidente de los Estados Unidos. ¡Los asesinos Jesuitas realmente tuvieron una visión excelente del Presidente!

Otras cosas peculiares ocurrieron también, Lyndon B. Johnson el Vicepresidente de los Estados Unidos aparentemente tenía problemas. Continuando con la conversación de Jean Hill con su amigo en la motocicleta...

“èDe qué hablas? Le preguntó Jean inocentemente “ No entiendo” Mis amigos en las motocicletas dicen que “él comenzó a bajarse en el carro por lo menos treinta o cuarenta segundos antes de los primeros disparos. Yo diría que eso resultaba ser un poco peculiar, ¿No cree? “OH, por favor J. B.” dijo Jean Hill pensando que debía ser una broma. ¿No lo estaban diciendo en serio, verdad? “Por lo que yo sé estaban hablando bien en serio”, dijo J. B. “Uno de ellos le dijo a Maguire que él vió a Johnson bajarse aún antes de que el carro entrara a la calle Houston y no estaba riéndose cuando lo dijo” “Bueno, posiblemente a Jonson se le cayó algo al piso del vehículo y se dobló a recogerlo. Podría haber una explicación simple para el asunto”. “Quizás sí” dijo J.B. “No reclamo el saber cuáles fueron sus razones pero este hombre dijo que verdaderamente parecía cómo si él esperara que hubiese un tiroteo. Cuando lo escuché comencé a preguntarme muchas cosas más”. — Ibid. pp. 114-116.

Lyndon Johnson actuó como si supiera que iba a haber un tiroteo bajándose repetidamente antes de que comenzara el tiroteo.

La Ley de Texas prohíbe que la gente que muere en el estado de Texas sea removida sin que se le realice una autopsia. A los doctores que dirigían el Hospital Parkland Memorial en Dallas se les restringió con armas cuando el cuerpo de John F. Kennedy fue sacado del hospital sin habérsele realizado una autopsia. ¿Porqué? Había evidencia contundente de que había sido más de una bala la que había asesinado a John F. Kennedy. Había evidencia contundente de que el informe de que la Comisión Warren no era sino mentiras. Los doctores hubiesen encontrado muchas balas por lo que el hecho de que Lee Harvey Oswald había sido el único asesino se hubiese descartado. Fue por eso que no se permitió realizar la autopsia en Texas. Fue por esa razón que el cuerpo de Kennedy se envió a Washington D. C. en donde se le pudiese hacer una autopsia federal en la que se pudiese fabricar la evidencia para sustentar las mentiras de la Comisión Warren. Había una conspiración dirigida por los Jesuitas de asesinar al Presidente Kennedy y ellos no querían que se descubriera la evidencia, sin importarles cuantas personas tuviesen que ser asesinadas en el proceso.

Si realmente se dispararon varias balas ese día en la Plaza Deally se hubiese encontrado evidencia en el carro y se encontró.

Tres días después del asesinato, Carl Renas el Jefe de la División de Seguridad para la División Dearborn de la Compañía Ford Motor, guiaba su limosina con helicópteros rodeándole desde Washington hasta Cincinnati. Al hacerlo notó que varios huecos de balas, el más evidente se encontraba en el molde cromado del cristal delantero, por lo que dijo que claramente se trataba de un “golpe primario” y no de un “fragmento”. Renas llevó la limosina a Hess y Eisenhart en Cincinnati en donde se reemplazó el molde cromado. El Servivio Secreto le dijo a Renas que se “mantuviese callado”.— Charles Crenshaw, JFK: Conspiracy of Silence, Penguin Books USA, p. 106.

Renas era el Jefe de la División de Seguridad para la División de Dearborn de la Compañía Ford Motor Co. ¿Quién era el Jefe de esa División en el 1963 quien le ordenó a Renas a llevar cabo la labor de su vida?

Henry Ford II dice aún hoy día que la primera vez que recuerda haberse reunido con Lee Iacocca fue en noviembre de 1960 cuando le citó a su oficina para decirle que le iba a nombrar jefe de la División en {Dearborne}. — Robert Lacey. Ford, the Men and the Machine. Ballantine Books, p. 531.

Lee Iacoccoa era el hombre a cargo de la División de Dearborne de la Compañía Ford quien le ordenó a Carl Renas que fuese a Washington D. C. para buscar el carro en el que estaba J.F.K. cuando fue asesinado. Iacoccoa era el jefe de la División de Dearborne hasta convertirse en el Presidente de la Compañía Ford en el 1970. Iaccaccoa era parte del encubrimiento ya que escondió evidencia relacionada con el asesinato de John F. Kennedy.

¿Qué conexión tiene él con la Iglesia Católica? En la autobiografía de Iacocca él dice:

Me tomó varios años comprender completamente porqué tenía que hacer una buena confesión a un sacerdote antes de participar en la comunión, pero en mis años de adolescencia comencé a apreciar la importancia de este derecho tan mal interpretado de la Iglesia Católica. En los últimos años me encontré a mí mismo completamente refrescado después de haberme confesado. Incluso comencé a asistir a retiros de fines de semana en los que los Jesuitas en exámenes de conciencia cara a cara me hicieron reflexionar en cuanto a la forma en que estaba viviendo mi vida.— Iacocca: An Autobiography. Banton Books, p.8.

El Católico romano, Lee Iacocca jefe de la Divisón de Dearborne de la Compañía Ford fue el que envió a Carl Renas a buscar la limosina que contenía la evidencia de las múltiples balas que fueron disparadas por armas múltiples que mataron a John F.Kennedy. ¿No es sorprendente que muchos años después como presidente de la Compañía Chrysler Lee Iacocca fuese al Congreso a pedir ayuda económica? Ya que el católico Iacocca había sido un siervo obediente a sus jefes Jesuitas otro católico obediente de nombre Thomas ‘tip’ O’Neill hizo uso de su poder como representante del Congreso para proveerle a Lee Iacocca todo el dinero que necesitaba.

Había mucha gente que sabía mucho acerca del asesinato de Kennedy. Desgraciadamente, casi todos ellos murieron bajo circunstancias misteriosas. Hubo un esfuerzo concertado para asegurarse de que ningún secreto sería revelado. Aún Jean Hill declaró que habían realizado varios intentos de asesinarla a ella y a sus hijos.

Jim Marrs, autor del libro Crossfire : The Plot to kill Kennedy escribió lo siguiente: En e l periodo de tres años después del asesinato del Presidente Kennedy y de Lee Harvey Oswald, 18 testigos presénciales murieron- 6 por armas de fuego- 3 en accidentes de tránsito- 2 por suicidio- uno porque se le cortó el cuello- uno por un golpe de karate al cuello- 5 por causas naturales...un matemático contratado por el periódico London Sunday Times en febrero de 1967 concluyó que las posibilidades de que el número de testigos envueltos en el asesinato de John F. Kennedy que murieron entre noviembre 22, 1963 y la fecha anteriormente mencionada fueron 100,000 trillones a una...durante el periodo de que estriba desde el 22 de noviembre de 1963 hasta agosto de 1993 sobre 115 testigos han muerto o han sido víctimas de muerte por circunstancias extrañas, suicidio o asesinato. — Craig Roberts y John Armstrong, JFK: The Dead Witnesses, Consolidated Press, p. 3.

Kennedy fue uno de los muchos presidentes, Zares y emperadores que rehusaron obedecer a los Jesuitas y fue asesinado por no hacerlo. El rol del Papado en el monstruoso asesinato y en el encubrimiento del crimen no puede negarse. Hemos visto que el Vaticano tenía los motivos y la gente en altas posiciones para llevar a cabo el asesinato además de gente en posiciones claves para encubrirlo.

Había un grupo, una organización cuyo trasfondo histórico se caracterizaba por la planificación y la ejecución de tales cosas: que tenía una motivación duradera y consistente antes, durante y después del crimen; que tenía las conexiones internacionales necesarias; tenía el dinero; que podría provocar el suicidio de sus miembros y que continuaría existiendo a través de todas las fases de la conspiración para llevar a cabo el asesinato. Esta es la Iglesia Católica Romana. — Emmet McLoughlin, An Inquiry into the Assasination of Abraham Lincoln, Lyle Stuart, Inc. 1963, p. 161.

Winston Churchill, el famoso Primer Ministro Inglés dijo en una ocasión durante la Segunda Guerra Mundial:

La mayoría de los hombres caen ocasionalmente debido a la verdad pero se levantan y continúan como si nada hubiese pasado.

Ahora entendemos los hechos alrededor de uno de los sucesos más controversiales en la historia de América. ¿Si conociera usted la verdad, seguiría adelante como si nada hubiese pasado o comenzaría a analizar la historia y los nuevos sucesos desde otra perspectiva?

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